Tu historia … no es sólo tu historia

Septiembre 20, 2007

Mi Vecina Alucina

Archivado en: Amor, Relaciones, Vida — Tu historia no es solo tu historia @ 8:51 am

Esta mañana me he levantado pensando que hacer, pero por más vueltas que le doy, menos claro lo tengo. 

Hace unos meses se instalo en el piso de enfrente al mió un nuevo vecino. Bueno, para ser exactos, dos nuevas vecinas. A los pocos días de instalarse coincidí con ellas en el ascensor. Nada más verlas a mi lado me pego un subidón de adrenalina.  

Una vez que pude controlar el subidón, simplemente dije un vulgar buenos días. Pero finalmente me arme de valor y al llegar a portería comente – Hola sois las nuevas vecinas, me llamo Paco, vivo en el piso de enfrente, … ya sabéis para lo que necesitéis – todo muy convencional y sin segundas. Mal pensados.  

Por fin la suerte se había puesto de mi lado. Se hacía realidad el sueño que desde niño estaba esperando y que tantas veces había recreado en mis viajes a Galicia en navidades.

Cada año que cogía el tren Expreso Rias Altas, siempre viajaba en el compartimento de literas, tenía la esperanza de coincidir con alguna estudiante de regreso a casa. Que mejor situación para mostrarles mi encanto y simpatía y así poder quedar luego en Coruña y más tarde en Madrid. Diez horas por delante compartiendo un departamento de tres por dos metros, sin mencionar la complicidad que da el dormir juntos aunque sea cada uno en su litera. Dura realidad. En los 12 años de viajes navideños, coincidí, con soldados rasos, cabos, sargentos, gallegos de vuelta de América, pescadores de regreso de las flotas pesqueras de África, familias con niños, ancianos, … Jamás con una sola chica.  

Sin embargo en esta ocasión la suerte había puesto a mi alcance a dos joyitas. En concreto, una de ellas bastante mona. Hablando claro, esta muy bien. Tiene un bonito cuerpo, bonito pelo, bonita sonrisa y bonitos ojos. A las pocas semanas de nuestro primer encuentro y tras forzar un par de viajes en ascensor a la vez que ella, ¡confieso!, despues una paciente espera tras la mirilla de mi puerta, finalmente me decidí a llamar a su puerta. 

Inicialmente pensé en la excusita típica, “perdona que te moleste, me he quedado sin sal”.  Me pareció un poco  estupido y no quería arriesgarme a que pensará “ tu lo que quieres es sal pero de “Salido” “Si no tienes sal  tomate la tortilla sin sal y no des el coñazo“.  

Me exprimí la imaginación y me lance al ataque, simplemente quería estrechar lazos, ir un poco más allá de las cuatro palabras tontas del ascensor. Por fin allí estaba tocando el timbre. Mientras, la cabeza empezaba a darme vueltas, una desagradable sensación se apoderaba de mi estomago. La pregunta ¿pero que gilipollez estoy haciendo? resume el conjunto de mis sensaciones.  

Tras comprobar por la mirilla que no era un psicópata asesino, abrió la puerta. – Hola, soy el vecino de enfrente (algo evidente, pues mi puerta la deje abierta y me había visto algunas veces), perdona que te moleste, pero han venido unos amigos a casa… que no esperaba y se me han acabado los limones y quería pedirte que me prestarás uno (¡Vamos la excusa perfecta!) Me despacho con un – lo siento, no tengo – y una mueca de sonrisa. Resultado 37 segundos y algunas décimas de intensa conversación. 

Estoy seguro que la muy asquerosa tenía limones. El día antes la vi subir con un montón de bolsas del Mercadona. Después de recapacitar sobre mi avanzadilla, llegue a la conclusión que el problema fue que me falto explicarle la relación que hay entre unos amigos y un limón y hacerle ver lo difícil de la situación en la que me encontraba. Ya sabéis, verano, amigos, fin de mes, una copa, solo me queda ginebra y tónica, no tengo limón, pues sin limón no hay quien se lo beba, pues se lo pido a la vecina. ¿No es tan difícil de entender? ¿No? 

El caso es que hace unos días, oí llamar a su puerta a un mensajero. Estuvo llamando un buen rato, nadie contestaba. Finalmente en un  impulso abrí la puerta y me ofrecí a hacerme cargo del paquete. Al principio estuvo bastante reticente para entregarme el paquete. Después de mis explicaciones y al ver que le llamaba por su nombre a Silvia Ronda, destinataria del mismo, me lo entrego tras previo garabato en un papelito que llevaba. 

El paquete no era muy grande, aproximadamente de unos 40cm por 30cm y unos cuatro dedos de ancho. Por su dimensión podría ser desde un libro de formato grande, hasta una pequeña prenda de ropa o cualquier otra cosa. No pude resistirme mirar el emisor, aparentemente venía de fuera. Rail Casual Brother S.A.. Me sonó un poco a chino, es decir que no me decía nada y allí lo deje sobre la mesa de la cocina a la espera de poder entregárselo a su destinataria. Me carcomía la curiosidad pero ante todo uno es un caballero y además por la rendijita de la esquina del paquete no se veía nada, debía de llevar doble envoltorio. 

Después de un rato Silvia llego a su casa, oí cerrar la puerta justo en el momento en que miraba por la mirilla comprobando que era ella. Al fin le encontré alguna ventaja a las casas con paredes de papel. 

Estuve a punto de salir a su encuentro, pero me pareció un poco tipo buitre ir con el paquetito justo cuando acababa de llegar. A ver si iba a pensar que la estaba espiando. Hoy en día la gente se come mucho la cabeza.  

Me puse a ver la tele, al rato me levante, fui a la cocina, miré el paquete y decidí esperar un poco más. El zapping es un vicio, un canal otro canal. Vamos que me ví los anuncios de todos lo canales. No se que pasa que cuando haces zapping solo pillas anuncios. El caso es que ya me estaba arrepintiendo de tener el paquetito en mi cocina. Era el momento de entregarselo a su dueña y destinataría. Así que cuando me disponía a ejercer de buen vecino, mi sexto sentido me dijo que a las 23:11 no eran horas de hacer el bien. 

Al día siguiente me fui al curre, no sin cierto desazón por tener el paquetito esperando en el mueble del salón. Después de pasar toda la noche al olor de la fritanga de mi cena era mejor que descansará en un sitio de ambiente más saludable. El curre bien gracias. Que si un lió a primera hora, que si llamadita por aquí, llamadita por allí, que este e-mail se lo reboto a Pedro que se los esta tocando, que si este también. Vamos que así paso la mañana y la tarde, estresado a tope.  

Y a eso de las 19:00, por fin a casa, con tan mala suerte que me engancha Luisillo – Hombre Pacote, tu por aquí. A ti te quería ver yo – En ese momento me temí lo peor y así ocurrió. Después de varias semanas escaqueado de pagar las cervezas de nuestra última partidita de mus, no me quedo más remedio que ir al Bar Loona y acoquinar. Bueno, y a Mandagora, y al Callejón y a un par de ellos más. Tampoco quiero enrollarme. 

El jueves, allí estaba otra vez con mi dedo sobre el timbre de la puerta de Silvia, con el paquete en la mano, bien peinado y dispuesto a estrechar vinculos con mi guapa vecinita. Nada más abrir, mi mirada fue directa a su cintura alta. Llevaba una camisa tipo seda de color crema, que amenazaba tormenta. Como pude me recompuse y le hice entrega de su paquete con la mejor de mis sonrisas y la explicación típica – El otro día vino el mensajero … como no estabas … patatin patatan – . Por fin me deshacía del paquete quedando como un príncipe. 

En un primer momento pensé que Silvia me iba a dar un beso. Me miraba con una intensidad que no la había visto hasta ahora. Intento decir algo, pero parecía como si las palabras no salieran de su boca. Por fin consiguió hablar y resonó en mis oídos un – Pero tu que coño estas haciendo – su cara realmente había cambiado. – Como se te ocurre meterte en mis asuntos –  seguido de – Pero que haces tu con mis cosas,  ¡Cretino! – grito por fin a la vez que cerraba la puerta en mis narices.   

Me quede petrificado, tarde en reaccionar unos segundos, no podía quitar la vista de las vetas de la puerta que tenía a tres dedos de mi cara. Por más vueltas que le daba no conseguía entender nada. ¿Qué tendría ese paquete para ponerse así? ¿Un alijo de droga? ¿un vibrador último modelo?. Si se ha puesto así, ya verás como vea que la fecha de entrega es de hace 4 días. No se donde me voy a meter. 

Esta es la situación en resumidas cuentas, llevo dos días dándole vueltas a que debería hacer. He pensado en volver a llamar a su casa para pedirle disculpas, solo de pensarlo me entran sudores fríos; enviarle un ramo de flores; pasar de todo e irme de cañas con Luisillo; escribirle una notita y dejarla en su buzón, vamos que estoy hecho un lío. 

Please algún consejito. 

Pacote.

Septiembre 17, 2007

Ya pasó

Archivado en: Familia, Life, Relaciones, Vida — Tu historia no es solo tu historia @ 8:14 pm

El otro día estaba en la puerta, un meneo me desplazo de lao a lao.

Salio volando la carta que llevaba en la mano, mire p’arriba y allí estabán los pajaros, ¿como podrán mantenerse en el aire?

El aire se llevo la carta lejos. Lejos es de donde vengo y a mis padre iba dirigida. No se si es posible que la vuelva a escribir, pues ya no se como, ni porque.

Lo que esta escrito, escrito está y no se puede repetir. 

Por eso he decidido que la carta si se ha ido, ida está, y sin más, aquí me quedo esperando el día en que vuelva a desear decirles a mis padres que quiero regresar.

Mario Gomes

Duda ética

Archivado en: Amor, Relaciones, Vida — Tu historia no es solo tu historia @ 11:25 am

Publicado por Caminante on 17/09/07

El sábado conocí a una chica preciosa y muy simpática. Me la presentaron dentro de un grupo grande donde llegué a través de una amiga común. Me fijé en ella al instante: tenía la mezcla perfecta de inocencia y exuberancia. Sin embargo, me abstuve de aplicar ninguna de mis técnicas de buitreo que en otros momentos tantas alegrías me dieron. Símplemente la observé. Yo estaba allí de visita a casa de una amiga, lejos de donde vivo y y rodeado de extraños. Símplemente no quería “meter la pata” y no estaba suficientemente borracho como para no pensar en las consecuencias de alguna temeridad por mi parte. Últimamente estoy muy precavido.

Me percaté de que uno de los chicos del grupo se le acercó en varias ocasiones e intentaba abrazarla pero ella le rehuía. Símplemente pensé que se trataba del típico amigo borracho que se moría por sus huesos y que ella rechazaba sin prestarle mucha atención.

Entonces ella se me acercó …

Este post tiene miga, os animo a que lo continuéis leyendo en  http://pasearporelfilo.wordpress.com/2007/09/17/duda-etica/

Septiembre 16, 2007

Rompiendo el hielo

Archivado en: Life, Relaciones, Relationships, Vida — Tu historia no es solo tu historia @ 7:48 am

Nenufares Hola, pongamos que me llamo Tom y quiero hablar de un pequeño problemilla en cuanto a la relación con los demás.  Supongo que le pasa a más gente.

Cuando conozco gente por primera vez o incluso con gente que ya conozco, me quedo un poco bloqueado. No siempre me pasa, pero en determinados momentos y con determinadas personas siento que la relación con ellos me presiona.

Me las presentan y empiezo a hablar con ellos. La primeras palabras siempre son complicadas para cualquiera, que fluya la conversación dependen mucho de la sintonia con la otra persona.  Sin embargo, cuando hablo con alguna gente me siento mal, me siento realmente distante, rigido, me vienen pensamientos negativos, no se muy bien que es lo que estoy diciendo. En el trabajo tambien me pasa aveces.

Realmente no se si depende de mi, de mi estado de animo o es que hay personas con las que no congenias, no se. ¿Como lo veis? 

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