Hola a todos, quisiera plantear una cuestión atipica.
Tengo un perrito de raza indefinida. Es muy mono, es blanquito por el lomo con un par de manchas negras y una marrón en el ojo izquierdo. Se llama Chosco. Tiene unos tres años.
Chosco es muy activo, yo vivo en Madrid en un piso en la zona de Chamberi y no me queda más remedio que sacarlo cada dos por tres a dar un paseo. Cuando llego a casa siempre viene corriendo a saludarme, empieza a hacer circulos a mi alrededor a la vez que da un salto al pasar por delante de mí.
Todo empezo hace unos dos meses. Su comportamiento comenzo a variar. Cuando llegaba a casa me encontraba todo revuelto, los cojines espachurrados, los peluches de mi infancia, que nunca los habia tocado, mordisqueados, incluso alguna silla tumbada.
Yo no sabía que estaba pasando hasta un día en uno de mis paseos con Chosco. Como todos los domingos, despues de ir al parque a corretear, nos dirigimos al kiosco a comprar el periódico. Cuando llegamos solo había una señora que estaba pagando una revista tipo Hola. A mi me gusta entretenerme viendo los titulares de toda la prensa antes de comprar, por lo que estuvimos un rato. En ese tiempo se acerco un señor mayor, pelo blanco, un poco encorbado. De esos señores tipicos de Madrid que andan pasito a pasito ayudados de su bastón y que aunque parece que se mueven con dificultad realmente son bastante agiles. Chosco estaba a mi lado. Trás leer un par de titulares más, de repente, note un revuelo a mi alrededor. El placido señor mayor había comenzado a bailar el baile de San Vito. Estrañada, baje la vista y allí me encontre a Chosco, encaramado en su pierna con un ritmico movimiento de cadera sobre sus dos patitas traseras y una cara de satisfecha concentración. Por más que se movía el señor, Chosco no soltaba. Rectificaba la posición y continuaba con la labor que había comenzado. Gracias a un certero bastonazo del buen señor, que se acordo de todos los santos del perro y de su dueña, consegui deshacer el idilio.
Despues de esta primera aventura, el perrito ya se ha trajinado a dos amigas de mi madre, unas cuantas farolas, repetidas veces al portero y hasta a una rueda de una moto. Desde luego estraños gustos los de mi perro.
Por ahora a mí me ha respetado, pero la situación me esta preocupando y no se si cortarle los testicuslos, vamos, los huevos para los que no son de ciencias o si darle alguna medicina o qué. El caso es que a las perras ni se acerca.
Noemi