El otro día estaba en la puerta, un meneo me desplazo de lao a lao.
Salio volando la carta que llevaba en la mano, mire p’arriba y allí estabán los pajaros, ¿como podrán mantenerse en el aire?
El aire se llevo la carta lejos. Lejos es de donde vengo y a mis padre iba dirigida. No se si es posible que la vuelva a escribir, pues ya no se como, ni porque.
Lo que esta escrito, escrito está y no se puede repetir.
Por eso he decidido que la carta si se ha ido, ida está, y sin más, aquí me quedo esperando el día en que vuelva a desear decirles a mis padres que quiero regresar.
Mario Gomes